Las Calderas de biomasa

Ante la subida incesante de combustibles como el petróleo, el gas natural y/o la gasolina, los usuarios de calderas se han visto obligados a repensar su estrategia económica, en busca de minimizar los gastos mensuales. En este contexto, las calderas de biomasa se presentan como excelentes opciones, por sus numerosas prestaciones. La única diferencia entre una caldera convencional y una caldera de biomasa, como nos cuentan desde Biosan, radica en los combustibles empleados, pero el resultado es el mismo: generar calor.

En primer lugar, podemos mencionar que los combustibles utilizados en las calderas de biomasas se han mantenido a bajos precios en los últimos años, y no parece cambiar la situación.

Las calderas de biomasa funcionan con materiales diversos como el pellet, el hueso de aceituna, el maíz, la cáscara de almendra y la leña. Existen modelos muy diversos, que permiten utilizar todos estos materiales de manera conjunta -las llamadas calderas policombustibles-, haciendo muy práctica la puesta en marcha de la caldera de biomasa. La mayoría de los materiales que utiliza este tipo de calderas se encuentra en las ciudades con facilidad. Incluso, es posible que las comunidades se organicen para emplear los restos forestales que generen las zonas comunes y sean empleados en la caldera de biomasa instalada en el edificio o urbanización. Todo esto permite ahorrar en términos de transportación de combustible y la compra del mismo.

Si bien es cierto que la inversión inicial de una caldera de biomasa es mayor que una caldera convencional, la realidad es que amortizaremos la inversión en un tiempo muy corto. Solo debe calcularse la gran diferencia que existe entre el costo de materiales biodegradables como la leña o el pellet y la gasolina.

Las calderas de biomasa son igual de potentes que una caldera convencional, y son mucho más respetuosas con el medio ambiente, ya que no emplean combustibles fósiles. El petróleo, un combustible fósil, se agotará en los años próximos y ahora mismo su precio sube y sube.

Los compradores pueden adquirir calderas de pellets, calderas de leña y/o caldera policombustibles. Cada una de ellas utilizan materiales distintos para su funcionamiento, pero todas son respetuosas con el medio ambiente.

Las calderas de pellet se caracterizan por su depósito de agua sanitaria. Son ideales para hogares de pequeñas dimensiones, por su reducido tamaño. Por su parte, las calderas de leña funcionan con elementos de los árboles. Las ramas, las raíces y las hojas son útiles para estos equipos. Como su nombre lo indica, las calderas policombustibles son las más nobles, pues admiten un número grande de combustibles. Es recomendable no utilizar materiales que no estén listados en el prospecto de la caldera, porque puede terminar averiada. Ante cualquier duda, es recomendable consultar con un especialista en el tema.

 

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