Desarrollo sostenible para proteger la naturaleza

Mucho se ha hablado de protección del medio ambiente y desarrollo sostenible. A veces las personas los usan en sus discursos para sonar políticamente correctas, pero lo cierto es que en la práctica no cumplen con las más mínimas normas de apoyo a la protección del entorno.

Pero afortunadamente también existen científicos que no se cansan de experimentar en la búsqueda de nuevos modos de avanzar sin ser tan tóxicos con el entorno.

La agricultura es uno de los campos que más daño le hace al medio ambiente. Todas las maquinarias que emplea en sus diversos procesos son altamente contaminantes, y lo peor es que son necesarias. Una de las aristas de la agricultura que permite hacerse de una manera más amigable con el entorno es el control de las plagas.

Se sabe que las plagas son severas amenazas para una cosecha. No obstante, la solución a este problema no puede ser gastar una cantidad de dinero en productos altamente tóxicos que no solo perjudican el medio ambiente, sino también los productos que luego las personas ingerirán.

Afortunadamente existe una variante para el control de plagas que nada tiene que ver con los dañinos productos. La solución está en el control biológico.

Para comenzar a aplicar el control biológico de plagas. Esto consiste en contener las plagas a través de enemigos naturales. Es decir, consiste en emplear otros insectos que son depredadores de la plaga y no le hacen daño a la plantación.

El control biológico es, sobre todo, una herramienta preventiva. Se han logrado excelentes resultados del uso de este mecanismo de control de plagas en las plantaciones.

Para quienes se introduzcan en el mundo del control biológico de plagas, el primer paso es eliminar poco a poco las aplicaciones de pesticidas a las cosechas. Esto es muy serio, y requiere el total compromiso del agricultor, quien deberá proponerse no comercializar sus productos hasta que se hayan librado completamente de los efectos químicos.

El uso de polinizadores, depredadores y parasitoides en las cosechas es una garantía de lograr alimentos más saludables, y por lo tanto, mejor vendidos en los mercados.

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