Amplia biodiversidad en España, pero en peligro

En todo el continente europeo España destaca por la riqueza de su biodiversidad. Hay de todo en su clima, su suelo, su flora y su fauna.

No obstante los esfuerzos científicos, ecologistas y jurídicos que se emprenden para salvaguardar el patrimonio natural del país, existen amenazas que constituyen una preocupación seria para quienes se interesan por estas cuestiones.

Claro que el peligro que atenta contra la biodiversidad no es único en España, sino que se repite en muchos países. Hay muchas especies que corren el riesgo de desaparecer porque han sido sometidas a la caza indiscriminada o se han destruido sus hábitats.

Las estadísticas en este sentido son abrumadoras. Algunas indican que el 37% de las especies de vertebrados corre peligro. Otras anuncian que el 7% de estos se encuentra a punto de desaparecer.

Las plantas, por su parte, tampoco tienen mucha suerte. Y es que actualmente el 15% de estas también está en riesgo de desaparición.

Tristemente ya se puede dar fe de la desaparición de dos especies de animales en España. También hay 9 en peligro crítico y 16 en peligro. Se hace imprescindible hacer algo al respecto inmediatamente.

Mamíferos, reptiles, aves, anfibios, invertebrados y peces, cada uno de manera distinta, están en la lista de los vulnerables.

En cuanto a los árboles, hay 5 especies en España en situación crítica. También hay 4 especies en peligro. En cuanto a las plantas ya se perdieron 6 especies por extinción y ya la alarmante cifra de 204 están en peligro. En estado de vulnerabilidad se encuentra 283 especies.

Se han diagnosticado las principales causas de estos peligros a la biodiversidad. Una de ellas es la mala planificación del desarrollo. La inmensa urbanización del mundo ha traído como consecuencia el desplazamiento y destrucción de los ecosistemas, lo que es letal para la supervivencia de estas especies, que se ven obligadas a readecuarse y muchas no lo logran.

El comercio ilegal es otro de los grandes flagelos que atenta contra el natural desarrollo de la flora y la fauna. No obstante, existe en España un marco legal al que acogerse para contrarrestar estos males.

 

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